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jueves, 27 de noviembre de 2014
viernes, 31 de octubre de 2014
Personajes importantes de la idenpendencia
Miguel Hidalgo
(Miguel Hidalgo y Costilla, también llamado El cura Hidalgo; San Diego Corralejo, Guanajuato, 1753 - Chihuahua, 1811) Patriota mexicano que inició la lucha por la independencia. Sacerdote culto y de avanzadas ideas que había trabajado, desde su parroquia en la población de Dolores, por mejorar las condiciones de vida de los feligreses, Miguel Hidalgo se integró activamente en los círculos que cuestionaban el estatus colonial y conspiraban para derrocar al virrey español. Cuando fue descubierta la conjura en que participaba, su firme determinación y su llamamiento a tomar las armas (el llamado Grito de Dolores, el 16 de septiembre de 1810) lo erigieron en líder de un alzamiento popular contra las autoridades coloniales.
José María Morelos
(José María Morelos y Pavón; Valladolid, actual Morelia, 1765 - San Cristóbal Ecatepec, 1815) Religioso, político y militar mexicano, caudillo de la independencia de México. Asumió el liderazgo del movimiento independentista tras la muerte en 1811 del cura Hidalgo (a cuya causa se había unido en 1810) y logró importantes victorias en el sur. Trató además de dar forma política a sus ideales de justicia e igualdad a través del Congreso de Chilpancingo (1813), que formuló la declaración de independencia, otorgó a Morelos un amplio poder ejecutivo y puso las bases para una Constitución liberal y democrática que sería aprobada en 1814.
José María Morelos era hijo de Manuel Morelos, carpintero de ascendencia india y de Juana María Pérez Pavón, criolla, cuyo padre había sido maestro de escuela en la ciudad. Durante catorce años, además de las primeras letras que le enseñó su madre, sólo se sabe que ayudó en lo que pudo para el sostenimiento de la familia.
Ignacio Allende
(Ignacio María de Allende y Unzaga; San Miguel el Grande, actual San Miguel de Allende, Guanajuato, 1769 - Chihuahua, 1811) Militar independentista mexicano, uno de los más destacados protagonistas de la primera fase de la insurrección que conduciría a la independencia de México. Tras una serie de victorias y derrotas, debidas en parte estas últimas a las carencias estratégicas de Miguel Hidalgo, asumió el mando de las huestes insurgentes cuando la sublevación ya había sido prácticamente aplastada.
Vicente Guerrero
(Vicente Ramón Guerrero Saldaña; Tixtla, actual Guerrero, 1782 - Cuilapan, 1831) Militar y político mexicano. Entre los valerosos patriotas que se adhirieron al levantamiento independentista del cura Hidalgo (1810), la figura de Vicente Guerrero sobresale tanto por su firme lealtad y compromiso como por su incansable tenacidad: cuando José María Morelos fue capturado y ejecutado en 1815, Guerrero le sucedió como líder del movimiento y continuó luchando por una causa que ya todo el mundo daba por perdida.
Francisco Xavier Mina
(Francisco Xavier o Javier Mina; Idocín, 1789 - México, 1817) Guerrillero español. Destacó en los dos asedios franceses de Zaragoza. Unido a su tío, el general Francisco Espoz y Mina, formó una guerrilla y luchó sin cesar contra los invasores en Navarra, Aragón y La Rioja, hasta caer prisionero en el asedio de Labiano (1810).
Nicolás Bravo
(Chilpancingo, 1776 - 1854) Militar y político mexicano que fue presidente de la República en 1839, entre 1842 y 1843 y en 1846. Los enfrentamientos entre monárquicos y republicanos caracterizaron los primeros años de la independencia de México; con la caída de Iturbide en 1823, cobraron fuerza entonces las disensiones entre republicanos federalistas y centralistas. Tras atesorar un merecido prestigio en la lucha contra los españoles y contra Iturbide, Nicolás Bravo se convirtió en uno de los más relevantes caudillos de la facción centralista conservadora y llegó a ocupar la presidencia en tres ocasiones, si bien sus mandatos no excedieron la insoslayable brevedad de aquellos tiempos convulsos.
Juan Aldama
(San Miguel el Grande, actual México, hacia 1769 - Chihuahua, id., 1811) Patriota mexicano. Miembro de una hacendada familia criolla, siguió la carrera militar en el ejército español y llegó a ser capitán de caballería del Regimiento de la Reina.
Mariano Jiménez
Mariano Jiménez nació en San Luis Potosí el 18 de agosto de 1781. Sus padres fueron José Jiménez y Josefa Maldonado. Estudió en el Colegio de Minería de México, donde se graduó en 1804.
En setiembre de 1810, Mariano Jiménez se presentó ante Miguel Hidalgo para ofrecer su ayuda a la causa emancipadora. Su inteligencia y valor le permitieron llegar al rango de Coronel en poco tiempo.
Después de la victoriosa batalla de Monte de las Cruces, Jiménez fue enviado ante el Virrey para pedirle que entregue la Ciudad de México. El Virrey rechazó la propuesta y derrotó a los patriotas en Puente de Calderón. Jiménez y los sobrevivientes se refugiaron en el norte del país, pero al llegar a Acatita de Baján fueron capturados por los españoles.
Jiménez y los principales líderes patriotas fueron llevados a Chihuahua, donde fueros sentenciados a muerte. Mariano Jiménez fue fusilado el 26 de junio de 1811.
En setiembre de 1810, Mariano Jiménez se presentó ante Miguel Hidalgo para ofrecer su ayuda a la causa emancipadora. Su inteligencia y valor le permitieron llegar al rango de Coronel en poco tiempo.
Después de la victoriosa batalla de Monte de las Cruces, Jiménez fue enviado ante el Virrey para pedirle que entregue la Ciudad de México. El Virrey rechazó la propuesta y derrotó a los patriotas en Puente de Calderón. Jiménez y los sobrevivientes se refugiaron en el norte del país, pero al llegar a Acatita de Baján fueron capturados por los españoles.
Jiménez y los principales líderes patriotas fueron llevados a Chihuahua, donde fueros sentenciados a muerte. Mariano Jiménez fue fusilado el 26 de junio de 1811.
Mariano Matamoros
(Mariano Matamoros y Guridi; México, 1770 - Morelia, 1814) Sacerdote y patriota mexicano que luchó por la independencia a las órdenes de José María Morelos. Mariano Matamoros siguió estudios de bachiller en artes y teología y se ordenó presbítero en 1796. Ejerció como párroco en la capital virreinal y en Jantetelco (actual estado de Morelos); fue en esta ciudad donde, en 1811, se dictó contra él orden de búsqueda y captura como sospechoso de promover la causa independentista.
Guadalupe Victoria
Militar e independentista mexicano (Tamazula, Nueva Vizcaya, 1786 - San Carlos de Perote, 1846). Su verdadero nombre era José Miguel Ramón Adaucto Fernández Félix y creció con su tío el cura de Tamazula, Agustín Fernández. Estudió en el Seminario de Durango y en el colegio de San Ildefonso de México.
Independencia de Mexico
Introducion del movimiento de la idependencia de mexico.
La Independencia de México fue la consecuencia de un proceso político y social resuelto por la vía de las armas, que puso fin al dominio español en los territorios de Nueva España. La guerra por la independencia mexicana tuvo su antecedente en la invasión de Francia a España en 1808 y se extendió desde el Grito de Dolores, el 16 de septiembre de 1810, hasta la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, el 27 de septiembre de 1821.
El movimiento independentista mexicano tiene como marco la Ilustración y las revoluciones liberales de la última parte del siglo XVIII. Por esa época la élite ilustrada comenzaba a reflexionar acerca de las relaciones de España con sus colonias. Los cambios en la estructura social y política derivados de las reformas borbónicas, a los que se sumó una profunda crisis económica en Nueva España, también generaron un malestar entre algunos segmentos de la población.
La ocupación francesa de la metrópoli en 1808 desencadenó en Nueva España una crisis política que desembocó en el movimiento armado. En ese año, el rey Carlos IV y Fernando VII abdicaron sucesivamente en favor de Napoleón Bonaparte, que dejó la corona de España a su hermano José Bonaparte. Como respuesta, el ayuntamiento de México —con apoyo del virrey José de Iturrigaray— reclamó la soberanía en ausencia del rey legítimo; la reacción condujo a un golpe de Estado contra el virrey y llevó a la cárcel a los cabecillas del movimiento.
A pesar de la derrota de los criollos en la Ciudad de México en 1808, en otras ciudades de Nueva España se reunieron pequeños grupos de conjurados que pretendieron seguir los pasos del ayuntamiento de México. Tal fue el caso de la conjura de Valladolid, descubierta en 1809 y cuyos participantes fueron puestos en prisión. En 1810, los conspiradores de Querétaro estuvieron a punto de correr la misma suerte pero, al verse descubiertos, optaron por tomar las armas el 16 de septiembre en compañía de los habitantes indígenas y campesinos del pueblo de Dolores (Guanajuato), convocados por el cura Miguel Hidalgo y Costilla.
Realizó sus estudios en el Colegio de San Nicolás Obispo, en el que permaneció hasta convertirse en catedrático de temas como filosofía y teología, culminando con la rectoría del Colegio. Su ordenamiento se llevó a cabo en 1792, siendo enviado a Dolores Hidalgo.
En aquel entonces las ideas del liberalismo habían permeado lo suficiente entre la clase criolla de la Nueva España, movimiento al que se adhirió el cura de Dolores y que consolidó en la conspiración de Querétaro que buscaría la independencia de México.
Comienza así uno de los episodios más importantes en la historia del país, pues aunque muchos otros personajes han permanecido casi en el anonimato habiendo contribuido con recursos y organización para apoyar el movimiento, es Hidalgo al que se le reconoce haber reaccionado junto con otros como Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Abasolo, entre otros, al lamado de Doña Josefa Ortiz de Domínguez quien alertó del descubrimiento de la conspiración.
Es así que, con el poder de convocatoria, Miguel Hidalgo y Costilla en la madrugada del 15 de septiembre de 1810 llamó al pueblo para iniciar el movimiento que daría la independencia de México, aunque él mismo no lo viera culminado.
La primera avanzada del movimiento, sin embargo, se debe a Hidalgo y a otros militares, las tropas a su mando salieron de Dolores, llegaron a Atotonilco, San Miguel de Allende, entonces conocido como “El Grande”, dirigiéndose hacia Celaya, Salamanca y finalmente Guanajuato.
En la Alhóndiga de Granaditas se llevó a cabo otro enfrentamiento, en el que se confrontaron españoles y tropas insurgentes, siendo vencidos los primeros, por lo que Miguel Hidalgo se dirigió a Valladolid, misma que también se cuenta entre los sitios más importantes que fueron tomados entonces. Valladolid es importante porque ahí planearía la toma de la Capital de la Nueva España, en donde se encontraban representados los poderes centrales.
En su marcha, se produjo el 30 de agosto de 1810 la batalla del Monte de las Cruces, cercana ya a la capital, en donde obtuvo el triunfo, sin embargo, ello significó la confianza de Hidalgo, enviando sus tropas hacia Ixtlahuaca, desprovechando la debilidad que había dejado en la ciudad.
Su plan era atacar a las tropas realistas sorpresivamente y no enfrentarlas en la capital, lo que lo llevó a enfrentarse en Puente Calderón, de donde no obtuvo ventaja, regresando hacia el norte del país. En su trayecto, en Acatita de Baján él y sus tropas sufrieron una emboscada, pues se había anunciado a las tropas realistas su camino, haciéndolos éstas prisioneros.
La fecha de su detención quedó registrada en la historia, el 21 de mayo de 1811, los condujeron a Chihuahua, en donde fusilarían primero a Ignacio Allende, Juan Aldama, y Mariano Jiménez, el 16 de junio del mismo año. A Hidalgo le fusilarían más tarde, el 30 de julio de 1911. Sin embargo, ni la lucha, ni las ideas de los caudillos fueron olvidadas, y aunque la lucha armada culminó hasta 1821, la figura del Cura de Dolores sigue siendo trascendental por su significación, y por la fuerza que impregnó a la lucha de independencia.
Para muchos Hidalgo no fue el héroe histórico que la mayoría reconoce, sin embargo, y pese a sus detractores, para los mexicanos los caudillos que hicieron posible la independencia se encuentran alejados ya de la crítica y la historia oculta, son venerados por el gran valor que tiene la libertad como país independiente.
Movimiento de Miguel Hidalgo
Cuando el Rey de España, Fernando VII, fue derrocado por el ejército francés y encarcelado en mayo de 1808, ocupó el trono un hermano de Napoleón, José Bonaparte. Estos hechos fueron después conocidos en América, provocando una enorme impresión, ya que nadie quería acabar en manos de los franceses, que por ese tiempo tenían una pésima fama. Las autoridades que en América representaban al Rey legítimo: Virreyes, Intendentes, Capitanes Generales, etcétera, creyeron oportuno aceptar los hechos consumados, pero algunos diferían de esa postura y empezaron a organizar conjuras en contra de dichas autoridades por su pasividad ante la crisis española.
Parte de una de esas conjuras en la Nueva España, fueron: don Miguel Hidalgo y Costilla, junto con Ignacio Allende, los hermanos Aldama, Josefa Ortiz y otros criollos ilustrados de la época. Descubiertos que fueron, ante el peligro de ser apresados, se enfrentaron al riesgo de iniciar una lucha armada abierta y general, para la cual no tenían dinero ni armas ni gente; ni siquiera un proyecto definido de acciones y metas a lograr.
¿Cómo alentar a los pueblos a seguir una Causa que desconocían o con la cual no se identificaban? De momento, pagándoles. Hidalgo ofreció bonificar un peso diario a quienes trajeran caballo, y cincuenta centavos a los de a pie; pero a muchos de estos iniciales insurgentes les quedaba claro que en la revuelta habría la posibilidad del saqueo. De igual modo, se procedió a liberar a los presos a cambio de su adhesión, y la decisión, también fatal, de apresar a los pobladores civiles de origen español. La salida de Dolores se fijó a las ocho de la mañana, pero no fue sino hasta las once cuando inició la marcha hacia San Miguel (hoy de Allende).

Un voluntarioso tumulto
¿Cuánta gente seguía a Hidalgo? Es difícil saberlo. Se han manejado cifras de todo tipo, pero debemos antes recordar que para esas fechas, en la Nueva España, no se llegaba a seis millones de habitantes, si bien El Bajío tenía una gran concentración poblacional. A San Miguel debieron haber llegado algunos centenares la tarde del mismo 16, y desde esa misma hora quedó claro por dónde iban las cosas: apresar civiles de origen español, saquear sus bienes, imponer préstamos con uso de la violencia y la intimidación.
¿Y la Causa? A juzgar por los testimonios tardíos que llegaron, había que defender al Rey Fernando, destronado por los franceses, y defender a la Religión, que corría el riesgo de ser perseguida si los franceses se adueñaban de América. Esta Causa exigía desconocer a las autoridades virreinales, cómplices de los franceses; pero, ¿por qué apresar a civiles sólo por el hecho de haber nacido en España? Todo se aclara si recordamos los resentimientos históricos que los criollos tenían en contra de los peninsulares, resentimientos de los cuales podían igualmente participar indios y castas.
El Movimiento se volvió entonces confuso, y el tema de la Independencia quedaba de momento en segundo sitio; al parecer, el detonante de las luchas por la Independencia será una guerra entre gente de la misma raza pero que había nacido en distinto sitio.


El padre Calvillo
Los que conocen poco de Historia dicen que Pablo José Calvillo es “el único hidrocálido que la historia menciona como participante en el Movimiento que encabezó Miguel Hidalgo y que nos dio la Independencia”, toda vez que nació muchos años antes de que fuera creado el pequeño Territorio del Estado de Aguascalientes, si bien es cierto que vino al mundo en 1763, en el caserío de Calvillo, así llamado en homenaje a uno de sus parientes en grado colateral, que cedió la superficie del fundo legal del poblado, en el Valle de Huajúcar -no se confunda con el Municipio jalisciense de Huejúcar, del que Calvillo fue Vicario-, que hoy corresponde a aquella Entidad federativa, por entonces dependiente en lo civil de la Nueva Galicia, y en lo eclesiástico, de Guadalajara.


http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Hidalgo_y_Costilla
Movimiento de Jose Maria Morelos y Pavon
El
impacto sociopolítico de la primera etapa de la guerra de independencia
fue colosal, se cuestionaba la representación del virrey, la Iglesia Clerical
y el pueblo se dividieron, centenares de sacerdotes abrazaron la causa
sin reticencias, otros quedaron disciplinados al Derecho Canónico,
algunos simpatizantes y tolerantes.
A
cada fusilamiento de sacerdotes había peticiones vehentes de indulto y
de muerte. Al fusilamiento de Ignacio Allende, Juan Aldama, Mariano
Jiménez y Miguel Hidalgo; fueron degollados y sus cabezas enviadas a
Guanajuato donde se exhibieron en jaulas en cada una de las esquinas de la Alhóndiga de Granaditas, para intimidar al pueblo inconforme de las situaciones que prevalecían con el gobierno español.
Don
José María Morelos ingresó mayor de edad al seminario y recibió las
órdenes sagradas en Valladolid de donde era nativo, luego en 1810 era
Señor Cura de Carácuaro y Necupétaro, logró entrevistarse con Don Miguel
Hidalgo en Charo y le autoriza que insurreccione el Sur, tome Oaxaca y
el Puerto de San Diego en Acapulco, porque eran lugares estratégicos.
Se
inicia la 2ª etapa, la llamada etapa de organización de la
independencia, con la muerte de los caudillos iniciales, integró hechos
bélicos, políticos y desencuentros entre los insurgentes porque Don
Ignacio López Rayón no coincidió con el ideario del “Siervo de la Nación
aunque haya iniciado la lucha cercano a él, su pensamiento político fue
diferente. Don Ignacio fue nombrado en Saltillo Jefe de las fuerzas
Insurgentes, --días antes de que Hidalgo, Allende, y otros jefes
insurgentes fueran traicionados por el Teniente Elizondo en Acatita de
Baján y ejecutados en Chihuahua.
Desde el nombramiento como Jefe de López Rayón en Saltillo, 16 de marzo de 1811, al fusilamiento del inmortal José María Morelos y Pavón
al 22 de diciembre de 1815, se sucedieron las más brillantes las
acciones de guerra y de posicionamiento ideológico del movimiento
independentista de México. Su cargo, López Rayón, lo compartió con José
María Liceaga al frente de unos mil hombres que constituían el resto del primer Ejército Insurgente, se encaminó hacia Michoacán,
a través de un largo camino. Territorio que había sido tomado
inicialmente por movimientos regionales simpatizantes de la
independencia y luego recuperado por el ejército virreinal; hecho que
aumentó las dificultades a la travesía por del árido territorio de
Saltillo a Zitácuaro Michoacán, allí el 19 de agosto convocó a la
integración de la Suprema Junta Nacional Americana. Que gobernaría a nombre de Fernando VII en defensa de la religión y la libertad de nuestro suelo patrio.
Desalojada La Junta
de Zitácuaro del lugar por Félix María Calleja a pesar de los apoyos
del grupo “Los Guadalupes”, se disputaron la jefatura José Sixto
Verduzco, Liceaga y López Rayón, desapareciendo la Junta por la dispersión sus miembros que se sustituiría por el Congreso de Chilpancingo como el máximo órgano de gobierno. El trabajo ideológico de José María de Cos, Cura de San Cosme en Zacatecas, radicaliza el movimiento e influye en el pensamiento y soporte de la Constitución de 1814.
Morelos
había tenido actividad casi desde el principio de la guerra de
independencia, especialmente en la región de Tierra Caliente de
Michoacán y México. Hidalgo y Morelos se conocieron, aunque sólo se
entrevistaron una vez en el pueblo de Charo hasta donde Morelos tuvo que
seguir a Hidalgo, ante la negativa de recibirlo en Indaparapeo.
La
campaña de Morelos iniciada en Carácuaro, se divide en dos partes, cuyo
parte aguas es el desastre de Valladolid, donde fue estrepitosamente
derrotado por el ejército realista. Antes de esta derrota en 1813,
Morelos había ganado prestigio como estratega militar. Luego de su
derrota donde nació, Morelos y su ejército fueron de derrota en derrota
militar, finalmente la mayor parte de los jefes de su ejército, fueron
muertos en combate, o bien fueron aprisionados por los realistas. De
Carácuaro, Morelos se internó en la depresión del Balsas y la sierra
Madre del Sur, donde fue triunfando en Zacatula, Petatlán y Técpan en la
lucha contra las autoridades virreinales. En mayo de 1811, el ejército
de Morelos incluía con Hermenegildo los cuatro hermanos Galeana con su
tropa de negros costeños tomó Chilpancingo, Tixtla y Taxco. En Chiuatla Puebla venció.
El Congreso de Chilpancingo
Morelos dividió su ejército en tres columnas. Una, al frente de Nicolás Bravo que avanzó a Oaxca, tomando en su camino hacia el sureste, a Acatlán y Huajuapa, otro frente al
mando de Hermenegildo Galeana. El tercer grupo insurgente, encabezado
por Morelos, fue hacia Izúcar donde se le une El Cura Mariano Matamoros y
ocupó Cuautla el 24 de diciembre 1811 para los causa insurgentes.
En
febrero de 1812 Félix María Calleja fue comisionado por el virrey para
que aniquile a Morelos y su ejército. Calleja esperaba vencerlo con la
ventaja numérica porque los insurgentes, puñado de guerrilleros sin
formación militar. Les pone en sitio en Cuautla cuando la Junta
ya había sido arrojada de Zitácuaro. Luego de 72 días de combate. Los
realistas habían fracasado se rompió sitio, evacuando la población de
Cuautla porque ella participó en su defensa, destacándose el grupo de
niños llamados Los Emulantes, batallón infantil insurgente encabezado por el hijo de Morelos Juan Nepomuceno Almonte, Narciso Mendoza, conocido como el Niño Artillero eran miembros de los Emulantes
Perseguidos los insurgentes por el ejército español, fueron hacia
Puebla, tomaron Orizaba y se enfrentaron al ejército virreinal en las
cumbres de Acultzingo, y Veracruz. No hay un vencedor definitivo, y los
insurgentes se desplazan al Sur.
Luego
de capturar Tehuacán, Morelos y su ejército ocuparon la ciudad de
Oaxaca donde instituyó un gobierno autónomo. En Oaxaca, Morelos convocó a
la formación al Congreso de Chilpancingo con representantes electos.
Con la intención de ir a Chilpancingo al Congreso, el ejército de Morelos va hacia la Costa Grande, y el Fuerte de San Diego de Acapulco en agosto de 1813 Así la comunicación marítima con Filipinas por el océano Pacífico quedó bajo control de los insurgentes
Gracias
a los triunfos militares, Morelos pudo dar un giro radical al
planteamiento político y a los apoyos de personajes que participaron en
el Congreso de Chilpancingo convocado por Morelos en junio de 1813; que
se llevó a cabo en septiembre de ese mismo año, luego de la captura de
Acapulco.
En Chilpancingo, Morelos entregó a los congresistas un documento conocido como Sentimientos de la Nación. Este documento reflejaba la posición política de Morelos, para quien “la América es libre e independiente de España y de toda otra Nación, Gobierno o Monarquía. Artículo 1°; y pide a los representantes populares... “que así se sancione, dando al mundo las razones” José María Morelos rechazó los títulos de Su Alteza y Generalísimo, concedidos por el Congreso de Chilpancingo. En cambio, se hizo llamar Siervo de la Nación.
A este Congreso se le debe la autoría del Acta Solemne de la Declaración de Independencia de la América Septentrional, firmada el 6 de noviembre de 1813 y posteriormente la Constitución promulgada en Apatzingán de 1814 que resume esencialmente:
El rompimiento con el sistema social colonial
La supresión del sistema de castas.
La residencia de la soberanía en el pueblo.
La independencia de la nación ante cualquier potencia extranjera.
Se pronunciaba a favor de la conservación del catolicismo como única religión y
La
exclusión de los extranjeros de las actividades económicas. Se trata,
por tanto, de un documento radical en materia de creencias y con los
extranjeros.
La Constitución dio poderes absolutistas al Congreso y reasignó
los efectivos para la lucha y dejó sin fuerzas a Morelos. Esta
Constitución de Apatzingán no pudo ser puesta en práctica debido a las
derrotas infligidas por los realistas que pusieron itinerante al
Congreso y no focalizar lo militar de la Independencia.
Morelos
fue capturado meses después en una escaramuza por mantener alejado a
los realistas de los congresistas y enfrentó el mismo destino que
Hidalgo, murió fusilado después de ser degradado como sacerdote el 22 de
diciembre de 1815 en san Cristóbal Ecatepec en el actual Estado de
México.
Movimiento de Francisco Mina
Aréizaga invitó al joven Mina a tomar las armas, quien aceptó interrumpir sus estudios y dedicó todo su tiempo a observar en la parte norte de los Pirineos, el movimiento de las tropas del general francés D'Armagnac, en compañía de su tío Francisco Espoz y Mina, quien se convertiría en héroe de la guerra de Independencia española contra la dominación francesa.
Después, Mina participó en la defensa de Zaragoza bajo las órdenes del general Palafox. Por órdenes de Aréizaga, ya ascendido a teniente general, en agosto de 1809, Mina inició la formación del "Corso Terrestre de Navarra", un cuerpo de voluntarios organizado conforme a los decretos de Cádiz relativos a las guerrillas. Desde El Carrascal", cercano a Pamplona, Mina se dedicó a asaltar y a emboscar al ejército francés con tanto éxito que les tomó prisioneros, bagajes, enseres y dinero. Su objetivo era entorpecer los movimientos y el abastecimiento de la tropa francesa acantonada en Navarra, así como impedir sus comunicaciones con Francia y con los demás cuerpos del ejército francés.
Al mando de Mina, el cuerpo guerrillero comenzó a crecer, contó ya con caballería, y en los meses siguientes simbolizó la resistencia popular a la invasión francesa. Para hacer la contraguerrilla, fue enviado el general D'Agoult; se libraron muchas acciones y el Corso se adueñó de las rutas de Navarra con el Alto Aragón. El ejército francés fue incapaz de vencer al Corso, ya para entonces denominado "Primero de Voluntarios de Navarra", debido a su número (1200 infantes y 150 de caballería), versatilidad y maniobrabilidad, por lo que recurrió al terror para evitar que siguiera creciendo y ahorcaba o fusilaba a todo guerrillero que hacía prisionero.
Por los cuantiosos daños causados en bajas, armas y abastecimientos, Napoleón envió al general Harispe a exterminar a los guerrilleros, pero fue derrotado en Tudela. Victorioso, Mina aumentó y extendió a varios lugares sus acciones de asedio y hostigamiento al ejército francés.
El 28 de marzo de 1810, tras varias acciones exitosas, Mina dispersó a sus fuerzas en pueblos vecinos y se retiró a Labiano, a la casa de su abuela. Al amanecer del día siguiente lo sorprendió un destacamento de soldados y policías al servicio de los franceses. Perseguido y acorralado, una vez caído del caballo, el gendarme Michel dio fuerte sablazo al brazo izquierdo de Mina que por poco y se lo cercena por completo. Gravemente herido, otro gendarme le quitó su caballo, sus pistolas y sus efectos personales.
Al enterarse Napoleón de la captura, ordenó al gobernador Dufuor que Mina fuera pasado por las armas lo más pronto posible. Mina fue llevado a Pamplona y sometido a severos interrogatorios; no fue fusilado porque se consideró mejor tenerlo como rehén contra el resto del movimiento guerrillero. Su tío Espoz asumió el mando de los guerrilleros y continuó la lucha contra los franceses.
Por la gravedad de su herida se le envió al castillo de Vincennes en Francia. Ahí, en 1811, conoció al general francés Víctor Fanneau de Lahorie, preso político, enemigo de Napoleón. Cuenta Martín Luis Guzmán en la biografía que dedicó a Mina, que entre ambos se estableció una relación en la que “Lahorie sentía inclinación a enseñar, mientras en Mina había grandes deseos de aprender”. Así supo Mina del pensamiento clásico político y militar, pero sobre todo, Lahorie le inculcó su pasión por el liberalismo, cuyas palabras cita Manuel Ortuño en su biografía de Mina: “Xavier, la libertad es el don más preciado de los hombres, que han sabido conquistarlo a lo largo de los siglos frente a la barbarie, el fanatismo, el absolutismo y la esclavitud. Si hay algo por encima de cualquier cosa por la que vale pelear es por la libertad”. En Vincennes, Mina permaneció cuatro años, hasta que en febrero de 1814, fue trasladado a Saumur y liberado en abril siguiente.
De regreso a España, Mina encontró que la restauración de Fernando VII, por la que había luchado, estaba desmantelando todo el avance liberal logrado por las Cortes de Cádiz: se restableció la Inquisición, se suprimió la libertad de imprenta, se restituyeron los patrimonios a los conventos, se repuso la organización gremial. Además, se desaparecieron todos los cuerpos irregulares de guerrilleros. A Mina se le ofreció el mando de una división para luchar contra la insurgencia en Nueva España, lo cual rechazó indignado, “como si la causa que defendían los americanos fuese distinta de la que había exaltado la gloria del pueblo español; como si mis principios me asemejaran a los serviles y egoístas que para oprobio nuestro mandan a pillar y desolar la América; como si fuese nuevo el derecho que tiene el oprimido para resistir al opresor y como si estuviese calculado para verdugo de un pueblo inocente quien sentía todo el peso de las cadenas que abrumaban a mis conciudadanos”.
Mina, su tío Francisco Espoz, el coronel Asura y otros conjurados trataron de tomar Pamplona el 25 de septiembre de 1814 con el propósito de restablecer la Constitución de Cádiz de 1812. Fracasaron por completo y tuvieron que huir a Francia en donde nuevamente fueron hechos prisioneros, hasta que Mina pudo escapar a Inglaterra el 23 de abril de 1815.
Por ese tiempo, en el ámbito internacional, el imperio español estaba en franca desintegración y las nuevas potencias, Inglaterra y Estados Unidos, ambicionaban apoderarse de sus vastos territorios, o en el caso de que surgieran nuevos países independientes, como México, trataban de obtener condiciones ventajosas para su comercio y para sus inversiones en la explotación de las riquezas de las excolonias. La existencia de un gobierno insurgente, apoyado en una Constitución (la de Apatzingán) y con una estructura militar que dirigía Morelos, abría la posibilidad de obtener créditos garantizados por un gobierno mexicano. Así, en la capital inglesa se reunían los refugiados rebeldes de las colonias españolas, quienes solicitaban ayuda económica para sus movimientos.
En Londres, ampliamente conocido por sus hazañas como guerrillero, Mina comenzó a trabajar para la resistencia en España contra Fernando VII con el apoyo de los whigs ingleses. Por eso tuvo contacto con españoles liberales exiliados, así como con personalidades que por su ideología liberal o por su interés en invertir en nuevos países, simpatizaban con la independencia de las colonias de la corona española. Obtuvo el apoyo económico de connotados liberales ingleses como Lord Holland, John Allen y Lord Russelll. Inclusive conoció al general Winfield Scott (veterano de la guerra anglo-americana de 1812 y que más de treinta años después tomaría la ciudad de México), quien interesado en extender la forma de gobierno republicano estilo americano, le ofreció su apoyo personal en los Estados Unidos. Pero lo más importante para México, fue que conoció a fray Servando Teresa de Mier, quien planeaba formar una expedición para ayudar a Morelos y al gobierno emanado del Congreso de ChilpancingoAsí fue como, habiendo fracasado un nuevo levantamiento encabezado por Porlier en tierras españolas, Mina aceptó dirigir la expedición a México, una expedición que tuvo un carácter internacionalista liberal y que contaba con el apoyo económico de Fermín Tastet, banquero de Bilbao, de Lord Holland, líder del grupo whig en el parlamento inglés, y de otros personajes ingleses, españoles y americanos, como el general Scott. La idea de los mexicanos exiliados, como José María Fagoaga, era llevar en apoyo de la insurgencia mandos y cuadros militares capaces de servir de estructura básica organizativa de cuerpos de ejército más amplios; pensaban que unos tres mil soldados europeos, al frente de un comandante carismático, podían levantar un ejército capaz de cortar la comunicación entre México y Veracruz para derribar el ya tambaleante gobierno virreinal y reconciliar a criollos, mestizos y españoles en la formación de un gobierno independiente.
Sin embargo, para entonces, habiendo sido fusilado Morelos, en Nueva España el movimiento de independencia era sostenido sólo en las montañas y en las selvas por Vicente Guerrero y Guadalupe Victoria. El nuevo virrey Juan Ruiz de Apodaca había ofrecido el indulto a los insurrectos para menguar más su movimiento y muchos de ellos lo habían aceptado. El carácter de Apodaca, inclinado a la comprensión y a la clemencia, le había ganado simpatía entre la población, por lo que parecía que la insurgencia terminaría por apagarse.
A pesar de la muerte de Morelos y de la disolución del gobierno insurgente, Mina fletó el bergantín "Caledonia", barco construido para transportar esclavos negros, y lo cargó de armamento y pertrechos militares. El 15 de mayo de 1816, salió del puerto de Liverpool, acompañado de fray Servando y 22 oficiales españoles, italianos e ingleses, rumbo a los Estados Unidos, con el propósito de organizar ahí un ejército invasor. Llegó a Norfolk, Virginia, el 30 de junio siguiente. En territorio estadounidense, Mina recibió el apoyo de exiliados hispanoamericanos liberales y del general Scott, quien convenció a oficiales norteamericanos de que se unieran a la expedición. Pero sus actividades eran espiadas por el embajador español Luis de Onís, que trataba de desprestigiar a Mina, y de obstaculizar sus movimientos, de los cuales Onís mantenía plenamente informado al virrey Apodaca y al gobernador de Cuba, que aun era colonia española.
http://www.agn.gob.mx/independencia/fichas/Proclama%20de%20Francisco%20Javier%20Mina.HTML
http://2006-2012.semar.gob.mx/unidad-de-historia-y-cultura-naval/independencia/mina.HTML
http://www.aula365.com/post/francisco-javier-mina-resistencia/
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Movimiento de Agustín de Iturbide
Agustín de Iturbide
(Morelia 1773 - Tamaulipas 1824)
Nacido en el seno de una familia de buena solvencia económica, Iturbide se caracterizó siempre por su carácter impulsivo y ambicioso, lo que le llevó a tomar la carrera de las armas. Como se rumoraba que había participado en la conspiración de Michelena, cuando inició el movimiento de independencia Hidalgo lo invitó a participar en ella con el grado de teniente coronel. Pero Iturbide, que era de origen aristocrático, rechazó la propuesta.
Sin embargo, cuando los insurgentes se dirigieron a Valladolid, fue a presentarse con el Virrey Venegas quien lo integró a su ejército. A partir de aquel momento se convirtió en un incansable perseguidor de los insurgentes.
Precisamente debido a su crueldad con ellos fue que estuvo suspendido del mando hasta que el virrey Apodaca lo nombró jefe del ejército para derrotar a Vicente Guerrero. Por el contrario, Iturbide se citó con él para acordar la independencia. Decretado el Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821, Iturbide actuó con mucha inteligencia para quedarse con el gobierno.
En el plan quedaba estipulado que se quería a Fernando VII como emperador, pero que de no aceptar él el trono, debería ser sustituido por alguien más. Como de España llegaran negativas, la noche del 18 de mayo de 1822 salió una tropa por las calles, proclamando a Agustín de Iturbide como Emperador.
Para hacer la designación legal, se convocó al Congreso a junta extraordinaria esa misma madrugada. Con 77 votos a favor, se promulgó la elección de Iturbide como emperador de México. Su coronación se efectuó el 20 de julio de 1822.
Sin embargo, pronto iniciaron los descontentos por parte del Congreso, el cual fue disuelto poco tiempo después.
El levantamiento en contra de Iturbide surgió en Veracruz en 1823 y pronto ganó terreno, hasta lograr su abdicación.
Iturbide salió hacia Europa, específicamente para Italia, donde permaneció hasta que sus partidarios lo convencieron de volver a México. Lo que ellos desconocían era que se había decretado a Iturbide como fuera de la ley. Cuando desembarcó el 14 de julio de 1824 en Tamaulipas, fue aprehendido y condenado a muerte. Su fusilamiento se llevó a cabo el 19 de Julio de 1824 una pequeña población llamada Padilla.
Alhóndiga de Granaditas.
La Alhóndiga de Granaditas es un edificio construido en la ciudad de Guanajuato, en el estado de Guanajuato, México, a finales del siglo XVIII, en tiempos del virreinato, empleado en un principio como almacén y comercio de granos (de ahí el nombre de alhóndiga).[1] [2] Fue uno de los principales y primeros escenarios de la lucha de independencia de México, ya que durante el ataque por el ejército insurgente a la ciudad de Guanajuato, en su interior se refugiaron familias peninsulares y se acuartelaron las tropas realistas, por lo que fue asediado por las tropas rebeldes capitaneadas por Miguel Hidalgo y Costilla e Ignacio Allende,[3] ataque que duró hasta que fue tomado el edificio y masacrados sus ocupantes (en su mayoría civiles), el 28 de septiembre de 1810, gracias a un personaje conocido como El Pípila quién permitió el acceso a la alhóndiga incendiando sus puertas, tras pasar por una lluvia de balas cubriéndose la espalda con una losa de piedra
Historia
Véase también: Toma de la Alhóndiga de Granaditas
Su construcción inició en 1796, por orden del virrey Miguel de la Grúa Talamanca de Carini y Branciforte, proyectado por el arquitecto José del Mazo y Avilés.[5] Los encargados de los trabajos fueron el maestro Juan de Dios Trinidad Pérez y Francisco Ortiz de Castro. Fue concluida el 7 de noviembre de 1809.[6] Su fin principal era el almacenaje de granos, pero esa función duró poco, ya que a los pocos meses, en septiembre de 1810, la ciudad fue tomada por los insurgentes.
Durante la toma de la ciudad, el 28 de septiembre del mismo año, las tropas realistas comandadas por el intendente del centro minero de la ciudad, el militar Juan Antonio Riaño, se acuartelaron dentro de la alhóndiga para resistir a las fuerzas insurgentes comandadas principalmente por el cura Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende y Unzaga, Juan Aldama, Mariano Abasolo y Mariano Jiménez. Al movimiento insurgente se habían unido un contingente de trabajadores mineros, por lo que uno de ellos, de nombre Juan José de los Reyes Martínez Amaro, apodado El Pípila, tomó como caparazón una losa de piedra que cargó a su espalda para cubrirse del fuego cruzado, con lo que llegó hasta la puerta de la Alhóndiga y le prendió fuego con una antorcha y unas varas de ocote, con lo que el ejército insurgente pudo entrar al edificio, vencer a los realistas y tomar la ciudad. Todos los realistas, en su mayoría familias peninsulares de los alrededores refugiadas en el edificio, fueron masacrados, y la Alhóndiga saqueada, al igual que el resto de la ciudad de Guanajuato.
Después de muertos los héroes independentistas: Miguel Hidalgo, Juan Aldama, Ignacio Allende y José Mariano Jiménez, sus cabezas fueron colgadas dentro de jaulas de cada una de las esquinas de la alhóndiga el 14 de octubre de 1811, donde duraron expuestas hasta marzo de 1821, al borde de la total liberación del dominio español.
Arquitectura
La Alhóndiga mide 75l metros de largo por 68 de ancho, con una altura de 23 metros y ocupa un área de 5100 metros cuadrados. Está construida sobre una loma, y dos de sus lados están flanqueados por dos cerros, producto de la geografía accidentada de la ciudad. En el exterior no tiene adornos, con excepción de las ventanas ubicadas a lo alto de cada troje; además tiene una cornisa de estilo dórico, construida con las dos clases de cantera de la región, verdosa y rojiza. Esto le da un curioso aspecto de casa fuerte o castillo, y así lo llegó a nombrar el pueblo de Guanajuato. En el interior hay un pórtico de dos altos que da a un patio central amplio y espacioso; el pórtico inferior tiene columnas y adornos de estilo toscano, mientras que el superior es de estilo dórico, con baluastres de piedra ubicados en los intercolumnios. Tiene dos escaleras que comunican el piso alto con el bajo, y cada piso tiene trojes independientes. La Alhóndiga tiene sólo dos puertas de acceso, una pequeña, que da al Oriente, adornada con dos columnas, y otra, más grande, del mismo estilo, al Norte, desde donde descienden escalinatas hasta una plazoleta al pie de la loma en la que está construida. La Alhóndiga fue utilizada, primero, para la compra y venta de trigo, de maíz y de otros granos, y, después de la Independencia, como almacén de trabajo, cuartel militar y prisión. Actualmente sirve como museo: el Museo Regional de la Alhóndiga de Granaditas.
Ubicación
La Alhóndiga de Granaditas se encuentra en la calle 28 de Septiembre, esquina con Mendizábal, en el centro histórico de la ciudad de Guanajuato, capital del estado de Guanajuato, en México, enfrente del Archivo Histórico de la Ciudad; atrás se encuentra la Iglesia de Belem, al lado izquierdo la avenida Juárez y a la derecha la escuela Carlos Montes de Oca. La Alhóndiga está rodeada por las calles San Javier, Insurgencia y Mendizabal, también de calle de la Galarza.
Consumación de la independencia
La consumación de la Independencia de México tuvo lugar el 27 de septiembre de 1821, aunque se venía gestando desde mucho tiempo atrás..
En 1820 el coronel español Rafael del Riego se levantó en armas para obligar a Fernando VII a jurar la Constitución de Cádiz, suprimida por el rey en 1814. En Nueva España los clérigos y acaudalados vieron en la Carta Magna, jurada en Veracruz el 26 de mayo de 1820, un obstáculo para sus privilegios, así que decidieron promover la independencia. Un grupo de prominentes aristócratas dirigidos por Matías de Monteagudo se reunían en juntas secretas conocidas como Conspiración de la Profesa, por llamarse así el templo. Con la anuencia del virrey Juan Ruiz de Apodaca, los conspirados consiguieron que Agustín de Iturbide fuera nombrado general en jefe del Ejército del Sur, con el encargo de acabar con Vicente Guerrero y Pedro Ascencio.
Guerrero era el único jefe insurgente que realmente permanecía activo desde la muerte de Francisco Javier Mina en 1817. Intentó convencer a los jefes realistas José Gabriel de Armijo y Carlos Moya para formar un ejército libertador que depusiera a Apodaca para en su lugar nombrar a un virrey conciliador con el que fuera posible consumar la independencia, pero ambos se negaron.
Iturbide relegó a Armijo en septiembre∞ de 1820 y luego de varias derrotas comprendió que por la vía de las armas sería imposible vencer a Guerrero, por lo que le planteó la idea de unir fuerzas para establecer una nación independiente encabezada por Fernando VII u otro miembro de la realeza europea. El pacto entre ambos jefes se llevó a cabo el 10 de marzo de 1821 con el evento conocido como Abrazo de Acatempan. El 24 de febrero de ese año Iturbide dio a conocer el Plan de Iguala, con el que constituía el Ejército Trigarante, cuyas garantías eran independencia, religión y unión.
Durante poco más de seis meses el Ejército Trigarante recorrió el virreinato promoviendo sus ideales. Entre las escasas acciones bélicas de ese periodo se encuentran la toma de Oaxaca, el 20 de julio de 1821 a manos de Antonio León, y la última batalla de la guerra, librada en Azcapotzalco. Iturbide dividió el país en zonas militares: la centro occidental, dirigida por Guerrero, Anastasio Bustamante y Pedro Celestino Negrete; la oriental, comandada por Nicolás Bravo y Antonio López de Santa Anna y la sur, bajo el mando de Antonio León.
Apodaca fue depuesto por los militares de la Ciudad de México, quienes en su lugar nombraron a Francisco Novella. Las Cortes en España también decidieron remover a Apodaca, pero su sustituto designado fue el masón liberal Juan O'Donojú, con quien Iturbide pudo llegar a un acuerdo con los Tratados de Córdoba.
Finalmente, el 27 de septiembre de 1821 el Ejército Trigarante entró a la ciudad de México, después de 11 años y 11 días de lucha y más de tres siglos de dominio español.
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